VISITAS RECOMENDADAS PARA CONTEMPLAR IN SITU LOS AZULEJOS SEVILLANOS


 


 


 


 


Patio de las Doncellas. Reales Alcazares de Sevilla.


Reales Alcazares de Sevilla

Situados en la zona más monumental de Sevilla, junto a la Catedral y su Giralda, y separado por sus murallas del barrio de Santa Cruz, constituye el palacio más antiguo e importante de la ciudad de Sevilla. Iniciada su construcción en el siglo X, se engrandeció durante las etapas renacentista y barroca, por lo que contiene en sus patios, alcobas, salas, huertas y jardines ejemplos de la azulejería sevillana de prácticamente todas las épocas. Sus estancias están relacionadas con reyes tales como Al-Mutamid, Fernando III de Castilla, Alfonso X el Sabio, Pedro el Cruel, los Reyes Católicos, Carlos I, etc. ya que desde sus origenes hasta la actualidad ha venido siendo utilizado como Casa Real.

Dentro de los Reales Alcazares Sevillanos, en el Palacio del Rey Don Pedro de estilo mudejar, edificado entre 1364 y 1366, se encuentra el mayor y más hermoso conjunto de alicatados que puede verse en la ciudad de Sevilla, de los que destacamos los que forman los zócalos del Patio de las Doncellas.

En cuanto al azulejo plano o pisano hay que destacar, aunque no es visitable, el Oratorio de los Reyes Católicos, situado en la planta alta y formando parte del llamado Cuarto de la Reina, donde permanece el Retablo de la Visitación, realizado por Niculoso Pisano en 1504, y que es considerado como una de las obras maestras de la azulejería española de todos los tiempos. Si son visitables, sin embargo, los Salones de Carlos V, en cuyas paredes pueden contemplarse los zócalos realizados por Cristobal de Augusta entre 1577 y 1583.

El azulejo de cuenca o arista está también representado en el Cenador de Carlos V, cuyas paredes están recubiertas por azulejos de este tipo realizados en los talleres de los hermanos Polido, en el que destaca el rico repertorio de grutescos.

Portada lateral del Convento de Santa Paula. Siglo XVI. Sevilla.


Convento de Santa Paula (Sevilla)

Fundado en 1475, por Doña Ana de Santillán y de Guzmán para las religiosas de la Orden de San Jerónimo, la edificación de su Iglesia, que es la parte visitable, fue patrocinada por doña Isabel Enriquez, marquesa de Montemayor, y se realizó entre 1483 y 1489.

A travás de una modesta portada de ladrillo se accede al compás ajardinado del convento al que se abre la Portada de la Iglesia, obra datada en 1504, muy interesante por la combinación de elementos mudejares (fábrica de ladrillo),góticos y renacentistas, y en la que sobre el fondo de azulejos de Niculoso, se sobreponen siete medallones de terracota vidriada , de los cuales, el de la Natividad se ha atribuido a Andrea della Robbia, y los otros que representan a distintos santos son obras del imaginero Pedro Millán, como lo atestigüa la firma que se lee en el medallón que representa a los Santos Cosme y Damián.

Ya en el interior del templo, destacan, en lo que a azulejería se refiere, los zócalos realizados con la técnica de cuerda seca que revisten la capilla mayor, junto con el escudo realizado con la misma técnica que adorna el Sepulcro de D. León Enriquez ,y que está coronado por una inscripción realizada también en cuerda seca.

En el resto de la iglesia pueden ser admirados también los zócalos atribuidos a Hernando de Valladares.

Monasterio de Santamaría de Tentudía. Calera de León. Badajoz.


Monasterio de Santamaría de Tentudía. Calera de León. Badajoz.

Situado en un bello paraje en plena Sierra de Tentudía, en la provincia de Badajoz, a 110 Kms de Sevilla,fué fundado por el maestre santiaguista Pelay Perez Correa, siendo erigido en Monasterio por el Papa León X, en 1514.

Aunque todo el edificio del Monasterio es interesante, lo más destacado es precisamente la obra de azulejería sevillana que contiene, ya que el retablo mayor de su Iglesia ,dedicado a la Virgen de Tentudía fue encargado por el vicario del Monasterio a Francisco Niculoso Pisano, quien lo firmó en 1518, y representa, en su mayor parte escenas de la vida de la Virgen junto con otras relativas a la Orden Santiaguista.

Además del retablo mayor, existen dos altares laterales, que constituyen también una importante obra azulejera sevillana, si bien datada a finales del siglo XVI y atribuida a Cristobal de Augusta, y que están dedicados a San Agustín y a Santiago. Además el conjunto se completa con diversas muestras de azulejería de cuenca y plana, que forman paños que recubren los frontales y laterales de los altares.

Patio principal de la Casa de Pilatos. (Sevilla).


Casa de Pilatos (Sevilla)

El Palacio de los Condes de Medinaceli o Casa de Pilatos, cuya portada principal se abre a la plaza de Pilatos, se comenzó a edificar tras su compra en 1483, aunque las obras fundamentalmente responsables de su aspecto actual fueron efectuadas por D.Fadrique, conde de los Molares y I Marqués de Tarifa, durante la primera mitad del siglo XVI, tras haber realizado un largo viaje por Europa y haber peregrinado a Tierra Santa.

Desde el punto de vista de la azulejería sevillana, este importante Monumento Historico-Arístico de la Ciudad de Sevilla contiene la más importante colección de azulejos de cuenca o arista que pueden contemplarse en España, y que son obra de los alfareros Diego y Juan Polido, que los realizaron entre 1536 y 1538, y que recubren los zócalos del patio principal, salones adyacentes y su magnífica escalera principal.

También posee la Casa de Pilatos una de las escasas representaciones de azulejos de cuerda seca, componiendo los zócalos y altar frontal de La Capilla, la parte más antigua del palacio.

Claustro superior del Monasterio de la Encarnación de Osuna. Sevilla.


Monasterio de la Encarnación y Colegiata en OSUNA (Sevilla)

El Monasterio de la Encarnación, regentado por la Real y Militar Orden de la Merced, está situado en una plaza frente a la Colegiata de Osuna, formando entre ambos un interesante conjunto de muestra de azulejos sevillanos.

Así en la Colegiata, pueden contemplarse algunas muestras de azulejos de cuenca o arista, del siglo XVI, algunos de los cuales están realizados con la técnica del dorado, y en su sacristía, un magnífico artesonado de azulejo por tabla.

El Monasterio de la Encarnación posee una de las más interesantes muestras de azulejos sevillanos del siglo XVIII, entre los que destacan los que forman el zócalo del claustro, donde se representan de forma historiada, entre otros motivos, escenas bíblicas, alegorias de los cinco sentidos, una representación de la Alameda de Hércules sevillana y escenas de montería.

También del siglo XVIII y en el claustro bajo del Monasterio es digno de destactar su via crucis, que se conserva completo.