HISTORIA DE LOS AZULEJOS DE SEVILLA

EL SIGLO XVII




Contemporaneamente a los ceramistas de origen italiano, una familia de ceramistas andaluces, los Valladares, adquirió gran renombre durante los útimos años del siglo XVI y la primera mitad del XVII. Al miembro fundador de esta familia, Juan de Valladares, nacido en 1530 en Aznalcázar, provincia de Sevilla, se le cree únicamente maestro de loza fina, no dedicado a la producción de azulejos. Su hijo Hernando, heredó el negocio familiar, y tuvo también dos hijos, Hernando y Benito, que se dedicaron a la fabricación de azulejos hasta la mitad del siglo XVII. Dadas las escasas diferencias entre los estilos de ambos Hernando , padre e hijo, no puede hacerse una distinción clara entre sus abundantes obras repartidas por las numerosas edificaciones civiles y eclesiasticas realizadas o reformadas en aquellas fechas en Sevilla, y en las dispersas fuera de la ciudad, con ejemplos en Códoba, Granada, Evora, Lisboa, México o Perú. Proponemos, como ejemplo de sus obras, el frontal de Altar de las Santas Justa y Rufina procedente del Convento de la Asunción y conservado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla o los zócalos de la capilla de las Animas en la iglesia de San Lorenzo . A Benito de Valladares se le atribuyen algunas obras de menor calidad.

Pasada la mitad del siglo sólo se conoce un conjunto importante de zócalo de azulejo policromo, el de la Sacristía del Sagrario de la Catedral de Sevilla, de 1657, única obra conocida del azulejero Diego de Sepulveda.

A partir de mediados de siglo, y con el telón de fondo de la decadencia general de la ciudad, comienza a imponerse el gusto por la pintura monocroma (azul sobre blanco) inspirada en las porcelanas orientales de tanto prestigio en la época y que se introducen en Europa a través de Portugal y Holanda. De este estilo son los conjuntos formados por los zócalos de la Sacristía del Hospital de la Caridad, la iglesia de Santa María la Blanca y la Iglesia de San Juan de Dios.

En el siglo XVII comenzó a extenderse la costumbre de adornar las fachadas y las torres de los templos con cuadros formados por múltiples azulejos con imagenes de santos o composiciones de tema religioso. Este tipo de aplicación cerámica llegó a extenderse por toda la geografía andaluza en el siglo XVIII. Para Gestoso, "las obras más importantes de este género que se conservan en Sevilla, adornan las fachadas de la Iglesia de San Francisco de Paula, exconvento del Populo (hoy conservadas en el museo de Bellas Artes de Sevilla), y capilla de San Jorge perteneciente al Hospital de la Caridad".Estos últimos, pintados en azul sobre blanco, sugiere Gestoso que pueden estar basados en bocetos realizados por Murillo.

Quiero añadir en este capítulo, por ser de mi ciudad natal, los de la fachada del Santuario de Consolación , que realizada en 1636, está adornada con tres paneles, de los cuales el mayor y situado en el centro representa a la Virgen de Consolación, y los laterales a San Joaquin y San José.